EmociónBOTS EN LAS AULAS HOSPITALARIAS DE LA REGIÓN DE MURCIA

 
Íker, el gran piloto de mandos y drones.
En Murcia hemos soñado. “Si no sueñas , nadie podrá esculpir tus sueños”, nos decía Mercedes Ruiz al inicio de esta andadura robótica.


Mercedes, con su “espíritu ubuntu”, hace meses que nos enganchó en una especie de “cita a ciegas”: el pensamiento robótico.
 
Cuando lo comenté con mis compañeras, y les propuse el reto, los ojos (que los tienen como soles) les titilaron con una mirada de  “José Blas ..a ver dónde nos metes”.  Pero , como siempre, y aún pensando en – Un robot en el aula…¿un qué?- aceptaron con el cariño que aceptan siempre ( y un poco de resignación) la propuesta que acababa de hacerles.


Aproximadamente, a mediados del mes de mayo, nos llegó el kit My Robot procedente de Pamplona. En una caja con celofanes varios, etiquetas y reparaciones, marcas evidentes de su largo periplo. La primera impresión me recordó a mi maleta de adolescente en la que pegaba un adhesivo recuerdo de cada ciudad que visitaba , como seña orgullosa de las experiencias vividas. Esta caja ya olía a emoción y experiencia.
 
 
Para abrirla me reuní con mis compañeras en torno a ella. Las piezas deseosas de ser utilizadas de nuevo, saltaban de alegría al  contacto de nuevo con la luz.
Nos quedamos maravillados al ver que nuestros predecesores – especialmente Gorka – en su su uso, había realizado un trabajo organizativo impecable (que ya nos había adelantado en un vídeo explicativo).
 
Comenzamos a trastear catálogos,   tocar piezas, leer instrucciones…a hacernos con los nombres: M-block, My robot, Sensing… Ese momento tuvo a partes iguales, emoción, ilusión y …¡susto!.
 
¿Pero vamos a saber utilizar esto  con nuestros alumnos para que aprendan? – fue la pregunta de Ana Jara, eficiente donde las haya  y maestra del Aula Hospitalaria de Escolares. (En este aula se reunen niños menores de 12 años procedentes de los servicios de cirugía y pediatría).
 
Todos tragamos un poco de saliva y comenzamos a pensar cómo unir lo “novedoso” de este material, con lo que sabemos, podemos y queremos hacer en el ámbito hospitalario: “pensamiento robótico” esa es la clave. – les propuse- “Emociones, creatividad,  expresión, motivación… Esta es nuestra guía, compañeras, y en ella sabemos movernos” . ¿Quién dijo confort y miedo?. Hace meses que deseábamos esta experiencia. Ahora, por fin, podría cumplirse.
 
La concreción fue rápida: ¿qué pueden aprender nuestros utilizando la “excusa” motivadora de los robots? ¿cómo acercarnos a la idea de que los robots nos ayudan a vivir mejor?. En definitiva, y tal como nos orienta Mercedes, se trata de humanizar la robótica y robotizar nuestra vida.
 
En un hospital, los niños ven y sienten que las máquinas le ayudan a mejorar la situación de enfermedad que atraviesan. “Comencemos por ahí” “hagamos un proyecto” , argumentaron casi al unísono Paqui, Clara, Ana y Juana.  Y así comenzamos a dar forma al proyecto: “Los robots mejoran mi vida”.
 
La lluvia de ideas explotó en nuestro pequeño y gélido despacho (el aire acondicionado se ensaña con nosotros en estos días que debería ser un alivio en Murcia). Con todas las ideas se generaron las micro-tareas que conformarán nuestro primer borrador o Proyecto Mínimo Viable:
 
El aula de pediatría construyendo nuestro amigo el robot.
  1. Acercamiento a los robots: Películas sobre robots. Cuentos sobre robots. Los robots que nos rodean. Las casas del futuro. Drones y máquinas.
  2. Nuestros  robots : Construir un robot colectivo con cajas de cartón. Las formas geométricas y los polígonos para hacer robots. Hacer robots individuales con materiales constructivos. El juego de los nombres de robots. Robots que hablan:frases de robots. Robots que cuentan historias. Diálogos de robots. Cantamos con los robots. Los robots nos cuentan historias por medio de stopmotion.
  3. Cómo funcionan los robots: Trabajar la hora del código. Hacer códigos propios. La programación robótica. Scratch.
  4. Creamos robots: Construimos los sensing.Utilizamos los cajitas programadas para ejecutar los movimientos de cada uno de los diseños ( coche de bomberos, pato, tren, esquiador…). Utilizamos Mbots que programamos con MBlock. Construimos un coche con un motor.
  5. Exposición y difusión de materiales creados: Exponemos los materiales creados. Los niños cuentan las historias. Difundimos por los medios habituales  (facebook, bitácora, instagram, twitter..)

 

 
La expresión de Alejandro, del aula de pediatría,  lo dice todo: emociónBOT.
 
Estamos en desarrollo
 
Los tutoriales de Antonio Ruiz han sido imprescindibles para iniciar esta aventura. Un proyecto aún en desarrollo en un ámbito donde la continuidad del alumnado es siempre impredecible.
 
Alejandro (14 años, alumno de oncología) comenzó el conocimiento de MBlock ( que ya venía montado por Antonio Ruiz) . Le gustaba la idea de dar instrucciones a un robot y que las ejecutara. Comenzó creando secuencias de led y consiguió “dominarlas” – según sus propias palabras-. En realidad, esperaba deseoso poder desprenderse de su cama para comenzar a programar movimientos y manejar MBlock con el mando. Programamos y utilizamos teclados , pero no pudimos llegar a bajarlo al suelo. Ha sido necesario parar porque por fin, y afortunadamente, llegó su médula donada y le hicieron (ayer mismo y tras nuestra última sesión robótica) el ansiado trasplante, inicio del final del proceso de curación. Ahora permanece aislado en su box en espera que el tratamiento le haga efecto y recupere los neutrófilos necesarios para poder defenderse en el mundo exterior. Le acompañan permanentemente en su habitación, su madre y un robot: su bomba infusora. Ambos  cuidan, miden, regulan, alertan, vigilan …. día y noche que el tratamiento vaya funcionando correctamente.
 
Marta quiere ser ingeniera. Los Sensing son su debilidad.
Marta (8 años, alumna del aula de oncología infantil) construyó su patito sensing justo antes que le dieran el alta, casi sin tiempo de poder rectificar el aleteo del robot  diseñado por MRT. Tiene las alitas rotasargumentó- por eso ha venido al hospital”. Fue complicado decirle que no podía llevárselo a casa. Al final le convencimos para que se lo dejara a Íker, de 4 años y compañero de habitación, y de enfermedad oncológica, “para que pueda jugar con él”.

En realidad, Íker, lo que deseaba era manejar un mando.“¿Dónde está el mando a distancia”?- preguntaba una y otra vez. Como, supuestamente, Íker es muy pequeño para la robótica de ese nivel, le permitimos montar y desmontar piezas del camión de bomberos que Alejandro había dejado a medias. Tanto insistió con el mando, que acabamos por dejarle el mando del dron que mi compañera Clara había traído de casa a modo de motivación. Boquiabiertos nos quedamos al ver como, en minutos, lo dirigía casi a nivel de experto, algo, que yo mismo, no había conseguido en horas.

 
 
Oncología infantil es un espacio especial, donde los bot anidan muy bien.

Leire (12 años, alumna de oncología infantil), no estaba muy convencida de construir robots. Pero se enganchó perfectamente después de elaborar la tarea de ¿cómo funcionan nuestros robots?. Entender un lenguaje nuevo, a modo de código, le supuso el reto necesario para provocar su motivación. Hacer previsiones -generar procesos – evaluar resultados … habilidades que fuimos descubriendo mientras que creaba “códigos secretos” con instrucciones que debíamos adivinar enfermeros, padres y maestros. “Esto es lo que tú haces en tu trabajo, mamá” le comentaba a su madre, Leticia Bas, una experta psicóloga asesora de procesos diseño de procesos en organizaciones. Un alta temporal, tan deseada como inesperada, le hizo dejar todo y ponerse a preparar la maleta del retorno a su casa. También le puso una sonrisa que iluminaba sus mejillas sonrosadas de carita de luna.

Paula y Manuel (alumnos del hospital de día) , que llegan un día por semana a tratamiento debido a su enfermedad, se enredaron en la creación de vehículos propulsados por motores eléctricos pequeños, bajo la orientación de Clara, mi compañera ingeniera. Unimos así, robótica, programación y pequeña electrónica.
 
Manuel muestra orgulloso su vehículo construido “el solo”.
En el aula de Pediatría (alumnos desde 3 a 11 años) Flori, Jesús, Alejandro, Christofer, Carmen, Laura, María, Mario, Sara, Ana María, Ainoa, Josep, Jimena, Ángel, .… continúan desarrollado el proyecto en todas sus fases. Un proyecto, organizado desde un modelos de ABP, cuyo diseño, planificación y productos compartiremos en breve.


Códigos inventados
Nuestro amigo el robot.

 

Llego la hora del código a las Aulas Hospitalarias, y llegaron para quedarse.
@jblasgarcia y Equipo @EAEHD_RM
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