emoTionBOT …en búsqueda de las emociones

EmotionBot es una propuesta que pretende aunar desarrollo emocional y acercamiento al mundo robótico y la programación.

En él se ponen en valor las habilidades creativas, ingeniosas y propositivas de los niños y las niñas de las aulas hospitalarias para aplicarlas en el diseño de proyectos donde la robótica es a la vez,  un medio, una experiencia y un aprendizaje para el desarrollo emocional y afectivo de los niños y niñas que atraviesan una situación de enfermedad.

Con del desarrollo de este proyecto, los alumnos de las Aulas Hospitalarias vivirán experiencias emocionables, de desarrollo de su inteligencia emocional a través de la simulación de ambientes, personajes y efectos reales o imaginarios con apoyo de la tecnología: Lo mágico, lo creativo  y la ciencia unidos a  partes iguales para generar  emoción, ilusión y aprendizajes.

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LAS EMOCIONES Y LA ROBÓTICA

¿Quién nos ha enseñado a sonreír?¿quién nos explica qué es el miedo? Como señala Eduard Punset, “expresar nuestras emociones lo hacemos de forma instintiva”.

En el hospital, las emociones son un factor intelectual importante de la estancia hospitalaria y la evolución de los  pacientes a situaciones saludables.  Por ello, en las aulas hospitalarias consideramos el campo emocional un terreno de trabajo prioritario.

También sabemos que para el  aprendizaje de la expresión emocional  es fundamental la socialización rica y amplia.  Y es que aprendemos en constante ejercicio de comparación y modelaje. La cara de los demás es nuestro espejo. “Sé que no me voy a morir porque mi madre no llora”, nos decía hace unos días una alumna enferma con leucemia.

Para los alumnos de las aulas hospitalarias especialmente -y para todos en general-  es importante ser capaces de realizar un doble ejercicio de desarrollo emocional: Comprender e interpretar  qué inquieta, desconcierta o agrada a quienes tenemos cerca. A quien nos acompaña. Como añade E. Punset: “la inteligencia, sea emocional o de cualquier otro tipo, o es social o no es inteligente”.

El intercambio y la interacción de conocimientos, sentimientos y abrazos  es básica para fortalecer la inteligencia emocional. La tecnología y la robótica  son un campo abonado tanto para despertar la  curiosidad intelectual necesaria para aprender como para colaborar  compartir sentimientos y conocimientos con otras personas, comprender lo que nos ocurre y los sentimiento…en definitiva nos ayuda a sentirnos mejor.

emoTionBOT …en busca de las emociones.

Arduino te ayuda a construir cosas que interactúan contigo, tanto si eres niño y quieres aprender jugando, como si  eres adulto y haces ciencia o poesía poeta.

Con la robótica educativa nuestros alumnos  aprenden a ver la tecnología y la programación  de una forma lúdica, dónde  el aprendizaje se realiza a través del juego, animándoles a ser los futuros científicos, ingenieros y programadores, utilizando  herramientas creativas y  haciéndoles experimentar las recompensas de comprensión y realización.

Con el proyecto emoTionBOT trataremos de formular actividades innovadoras, creativas y,  sobretodo, divertidas, diseñadas para desarrollar competencias y habilidades necesarias para afrontar los desafíos del siglo XXI.  En ellas, uniremos lo “novedoso” de manipular este tipo de materiales con la experiencia de proyectos ABP para el desarrollo de  la humanización de la robótica y la creación de pensamiento  robótico.

En definitiva, se trata de humanizar la robótica y robotizar nuestra vida ya que en  el  hospital, los niños ven y sienten que las máquinas le ayudan a mejorar la situación de enfermedad que atraviesan.

Comencemos por ahí” “hagamos un proyecto” ¿qué pueden aprender  nuestros  alumnos utilizando la “excusa” motivadora de los robots? ¿cómo acercarnos a la idea de que los robots nos ayudan a vivir mejor?.

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EmociónBOTS EN LAS AULAS HOSPITALARIAS DE LA REGIÓN DE MURCIA

 
Íker, el gran piloto de mandos y drones.
En Murcia hemos soñado. “Si no sueñas , nadie podrá esculpir tus sueños”, nos decía Mercedes Ruiz al inicio de esta andadura robótica.


Mercedes, con su “espíritu ubuntu”, hace meses que nos enganchó en una especie de “cita a ciegas”: el pensamiento robótico.
 
Cuando lo comenté con mis compañeras, y les propuse el reto, los ojos (que los tienen como soles) les titilaron con una mirada de  “José Blas ..a ver dónde nos metes”.  Pero , como siempre, y aún pensando en – Un robot en el aula…¿un qué?- aceptaron con el cariño que aceptan siempre ( y un poco de resignación) la propuesta que acababa de hacerles.


Aproximadamente, a mediados del mes de mayo, nos llegó el kit My Robot procedente de Pamplona. En una caja con celofanes varios, etiquetas y reparaciones, marcas evidentes de su largo periplo. La primera impresión me recordó a mi maleta de adolescente en la que pegaba un adhesivo recuerdo de cada ciudad que visitaba , como seña orgullosa de las experiencias vividas. Esta caja ya olía a emoción y experiencia.
 
 
Para abrirla me reuní con mis compañeras en torno a ella. Las piezas deseosas de ser utilizadas de nuevo, saltaban de alegría al  contacto de nuevo con la luz.
Nos quedamos maravillados al ver que nuestros predecesores – especialmente Gorka – en su su uso, había realizado un trabajo organizativo impecable (que ya nos había adelantado en un vídeo explicativo).
 
Comenzamos a trastear catálogos,   tocar piezas, leer instrucciones…a hacernos con los nombres: M-block, My robot, Sensing… Ese momento tuvo a partes iguales, emoción, ilusión y …¡susto!.
 
¿Pero vamos a saber utilizar esto  con nuestros alumnos para que aprendan? – fue la pregunta de Ana Jara, eficiente donde las haya  y maestra del Aula Hospitalaria de Escolares. (En este aula se reunen niños menores de 12 años procedentes de los servicios de cirugía y pediatría).
 
Todos tragamos un poco de saliva y comenzamos a pensar cómo unir lo “novedoso” de este material, con lo que sabemos, podemos y queremos hacer en el ámbito hospitalario: “pensamiento robótico” esa es la clave. – les propuse- “Emociones, creatividad,  expresión, motivación… Esta es nuestra guía, compañeras, y en ella sabemos movernos” . ¿Quién dijo confort y miedo?. Hace meses que deseábamos esta experiencia. Ahora, por fin, podría cumplirse.
 
La concreción fue rápida: ¿qué pueden aprender nuestros utilizando la “excusa” motivadora de los robots? ¿cómo acercarnos a la idea de que los robots nos ayudan a vivir mejor?. En definitiva, y tal como nos orienta Mercedes, se trata de humanizar la robótica y robotizar nuestra vida.
 
En un hospital, los niños ven y sienten que las máquinas le ayudan a mejorar la situación de enfermedad que atraviesan. “Comencemos por ahí” “hagamos un proyecto” , argumentaron casi al unísono Paqui, Clara, Ana y Juana.  Y así comenzamos a dar forma al proyecto: “Los robots mejoran mi vida”.
 
La lluvia de ideas explotó en nuestro pequeño y gélido despacho (el aire acondicionado se ensaña con nosotros en estos días que debería ser un alivio en Murcia). Con todas las ideas se generaron las micro-tareas que conformarán nuestro primer borrador o Proyecto Mínimo Viable:
 
El aula de pediatría construyendo nuestro amigo el robot.
  1. Acercamiento a los robots: Películas sobre robots. Cuentos sobre robots. Los robots que nos rodean. Las casas del futuro. Drones y máquinas.
  2. Nuestros  robots : Construir un robot colectivo con cajas de cartón. Las formas geométricas y los polígonos para hacer robots. Hacer robots individuales con materiales constructivos. El juego de los nombres de robots. Robots que hablan:frases de robots. Robots que cuentan historias. Diálogos de robots. Cantamos con los robots. Los robots nos cuentan historias por medio de stopmotion.
  3. Cómo funcionan los robots: Trabajar la hora del código. Hacer códigos propios. La programación robótica. Scratch.
  4. Creamos robots: Construimos los sensing.Utilizamos los cajitas programadas para ejecutar los movimientos de cada uno de los diseños ( coche de bomberos, pato, tren, esquiador…). Utilizamos Mbots que programamos con MBlock. Construimos un coche con un motor.
  5. Exposición y difusión de materiales creados: Exponemos los materiales creados. Los niños cuentan las historias. Difundimos por los medios habituales  (facebook, bitácora, instagram, twitter..)

 

 
La expresión de Alejandro, del aula de pediatría,  lo dice todo: emociónBOT.
 
Estamos en desarrollo
 
Los tutoriales de Antonio Ruiz han sido imprescindibles para iniciar esta aventura. Un proyecto aún en desarrollo en un ámbito donde la continuidad del alumnado es siempre impredecible.
 
Alejandro (14 años, alumno de oncología) comenzó el conocimiento de MBlock ( que ya venía montado por Antonio Ruiz) . Le gustaba la idea de dar instrucciones a un robot y que las ejecutara. Comenzó creando secuencias de led y consiguió “dominarlas” – según sus propias palabras-. En realidad, esperaba deseoso poder desprenderse de su cama para comenzar a programar movimientos y manejar MBlock con el mando. Programamos y utilizamos teclados , pero no pudimos llegar a bajarlo al suelo. Ha sido necesario parar porque por fin, y afortunadamente, llegó su médula donada y le hicieron (ayer mismo y tras nuestra última sesión robótica) el ansiado trasplante, inicio del final del proceso de curación. Ahora permanece aislado en su box en espera que el tratamiento le haga efecto y recupere los neutrófilos necesarios para poder defenderse en el mundo exterior. Le acompañan permanentemente en su habitación, su madre y un robot: su bomba infusora. Ambos  cuidan, miden, regulan, alertan, vigilan …. día y noche que el tratamiento vaya funcionando correctamente.
 
Marta quiere ser ingeniera. Los Sensing son su debilidad.
Marta (8 años, alumna del aula de oncología infantil) construyó su patito sensing justo antes que le dieran el alta, casi sin tiempo de poder rectificar el aleteo del robot  diseñado por MRT. Tiene las alitas rotasargumentó- por eso ha venido al hospital”. Fue complicado decirle que no podía llevárselo a casa. Al final le convencimos para que se lo dejara a Íker, de 4 años y compañero de habitación, y de enfermedad oncológica, “para que pueda jugar con él”.

En realidad, Íker, lo que deseaba era manejar un mando.“¿Dónde está el mando a distancia”?- preguntaba una y otra vez. Como, supuestamente, Íker es muy pequeño para la robótica de ese nivel, le permitimos montar y desmontar piezas del camión de bomberos que Alejandro había dejado a medias. Tanto insistió con el mando, que acabamos por dejarle el mando del dron que mi compañera Clara había traído de casa a modo de motivación. Boquiabiertos nos quedamos al ver como, en minutos, lo dirigía casi a nivel de experto, algo, que yo mismo, no había conseguido en horas.

 
 
Oncología infantil es un espacio especial, donde los bot anidan muy bien.

Leire (12 años, alumna de oncología infantil), no estaba muy convencida de construir robots. Pero se enganchó perfectamente después de elaborar la tarea de ¿cómo funcionan nuestros robots?. Entender un lenguaje nuevo, a modo de código, le supuso el reto necesario para provocar su motivación. Hacer previsiones -generar procesos – evaluar resultados … habilidades que fuimos descubriendo mientras que creaba “códigos secretos” con instrucciones que debíamos adivinar enfermeros, padres y maestros. “Esto es lo que tú haces en tu trabajo, mamá” le comentaba a su madre, Leticia Bas, una experta psicóloga asesora de procesos diseño de procesos en organizaciones. Un alta temporal, tan deseada como inesperada, le hizo dejar todo y ponerse a preparar la maleta del retorno a su casa. También le puso una sonrisa que iluminaba sus mejillas sonrosadas de carita de luna.

Paula y Manuel (alumnos del hospital de día) , que llegan un día por semana a tratamiento debido a su enfermedad, se enredaron en la creación de vehículos propulsados por motores eléctricos pequeños, bajo la orientación de Clara, mi compañera ingeniera. Unimos así, robótica, programación y pequeña electrónica.
 
Manuel muestra orgulloso su vehículo construido “el solo”.
En el aula de Pediatría (alumnos desde 3 a 11 años) Flori, Jesús, Alejandro, Christofer, Carmen, Laura, María, Mario, Sara, Ana María, Ainoa, Josep, Jimena, Ángel, .… continúan desarrollado el proyecto en todas sus fases. Un proyecto, organizado desde un modelos de ABP, cuyo diseño, planificación y productos compartiremos en breve.


Códigos inventados
Nuestro amigo el robot.

 

Llego la hora del código a las Aulas Hospitalarias, y llegaron para quedarse.
@jblasgarcia y Equipo @EAEHD_RM

Convocado el X Certamen Internacional de Relatos “En mi verso soy Libre”

Aún suenan los ecos de la IX Gala del certamen y su entrega de premios , y ya lanzamos la Convocatoria del

 X Certamen Internacional de Relatos “En mi verso soy Libre”

Con cartel diseñado por Pepe Marco, hacemos un llamamiento internacional a la participación.  Los meses de julio y agosto son dos meses excelentes para la participación latinoameraicana, uqe deseamos sea intensa. Esperamos vuestros textos.

Los relatos en esta edición versarán sobre el tema  “El futuro”. Invitamos a todos los participantes a que miren de frente al futuro, como un viaje, o como un tiempo soñado; a que  imaginen qué puede pasar con el paso de los años en el mundo, en la ciencia, en la tecnología, en los medios de comunicación,  en la Literatura… Cómo será la vida en el futuro que comienza hoy, que estamos empezando cada día. Como escribió Walt Whitman (1819-1892), “Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo”. Con esperanza.

La esperanza es una creencia, un sentimiento que se interioriza y un estado de ánimo optimista cargado de expectativas, que coloca la vida en el espacio del futuro inmediato. Ya lo dijo hace cientos de años Aristóteles (384 a. C.- 322 a. C.): La esperanza es el sueño del hombre despierto. Por ello, animamos a los participantes a pensar en el futuro como un viaje cargado de esperanza, y de fantásticos deseos. 

Bases de la convocatoria

X CERTAMEN INTERNACIONAL DE RELATOS 

“En Mi Verso Soy Libre” – Edición 2017

 Para descargar las bases de la convocatoria en PDF

pincha aquí.